Entrevista a Alberto Serrano, trabajador de Serunión
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Alberto Serrano
Trabajador de Serunión |
Alberto Serrano, a sus 29 años, es una persona feliz. Le gusta hacer deporte, leer y sobre todo estar con su familia, que en breve se verá ampliada con el nacimiento de su primer hijo. “Mi familia era y sigue siendo lo más grande, tengo unos padres, hermanos y una mujer maravillosos”. Tiene titulación electrónica hasta la formación profesional, aunque reconoce que en el colegio lo pasó mal, “los niños se metían conmigo pero con mucha fuerza de voluntad y con la ayuda y apoyo de mis padres ahora tengo lo suficiente para poder trabajar”. A Alberto le detectaron una sordera hipoacusia bilateral tras pasar el sarampión cuando tenía cuatro años, fue entonces cuando perdió la audición. “Mis padres se dieron cuenta tarde, realmente no sabían cual era el problema, les costó mucho asumirlo, fue un gran palo para ellos”, confiesa.
Para Alberto, que actualmente trabaja como responsable de almacén en Serunión, una de las empresas de restauración colectiva líder en el sector, aún existe mucha marginación hacia los discapacitados tanto en las empresas como en la propia sociedad, “nos ponen muchas barreras en los trabajos, la gente te mira cuando hablas el idioma de los sordos”. Sin embargo, no ha tenido ningún problema en su actual empleo, ya que asegura que su discapacidad no le influye “para nada” a la hora de realizar su trabajo diario y que la relación con sus compañeros es excepcional, puesto que “saben de mi discapacidad y la ven como una cosa totalmente normal, como si no la tuviera”.
| "Al final todos somos iguales. Tanto discapacitados como no discapacitados somos personas" |
En Serunión, además de las funciones propias del almacén, como recibir pedidos, lleva a cabo también funciones administrativas, una labor que enriquece aún más su realización como trabajador. “Es un trabajo con bastante responsabilidad, ya que tengo que tratar con dinero y con documentación de la empresa diariamente”, indica Serrano.
Alberto considera que los términos ‘discapacitado’ y ‘minusválido’ son iguales, aunque “hay gente que lo ve políticamente menos correcto”. “Hoy se dice persona con sordera reducida, ¿cuál será el próximo mote? Al final todos somos iguales tanto discapacitados como no discapacitados, somos personas”, sentencia tajantemente.
El responsable de almacén de Serunión, que también ha sido presidente de la Federación de Sordos de Parla, asegura que esta actividad le ha hecho “conocer mucho este mundo”. “Tengo amigos en todas las asociaciones y sé que hay mucha falta de información”, ya que la gente ve todos los problemas de discapacidad como si fueran iguales y que cuando les ocurre no saben qué hacer. En cambio, él lo tiene claro: “si mi hijo naciera con alguna discapacidad, para mí no sería ningún problema, dado que no sería algo nuevo y lo que haría sería buscar una solución”.
Su discapacidad no le ha influido nunca a la hora de trabajar, “empecé a trabajar ayudando a mi padre, al principio no sabía ni como iba a tratar yo a la gente ni cómo me iban a tratar a mí, pero luego fue una cosa natural, todo fue muy bien”. Opina que, en muchos casos, y debido a esa falta de información, las personas con discapacidad, cuando se les ofrece un puesto de trabajo, están haciendo mucho menos de lo que realmente pueden hacer y muchas veces pueden hacer exactamente el mismo trabajo que una persona que no tiene ninguna discapacidad. “Creo que hay empresas que se aprovechan de la gente con minusvalía, ya que, pudiendo hacer el mismo trabajo, te pagan menos”, denuncia.
Como todos, Alberto quería comprarse una casa y ganar dinero y así ha sido. Tuvo varios trabajos pero “el tema económico estaba regular”, así que decidió ponerse a trabajar en una empresa de seguridad. “Mis primeras 50.000 pesetas las di como entrada para una vivienda de protección oficial, nunca lo olvidaré”, asegura.
Posteriormente y mediante la prensa, conoció la existencia del Programa UNO MAS de la Fundación Prevent. “Me pareció interesante y decidí contactar con ellos y no me equivoqué. Estoy muy acostumbrado a tratar con fundaciones y ésta era diferente, precisamente por eso he querido hacer esta entrevista, para que todo el mundo pueda conocer un poquito más sobre la labor de la Fundación Prevent”, manifiesta abiertamente.
Para Alberto, las personas que trabajan en el Programa UNO MAS conocen perfectamente todas las discapacidades y ayudan y asesoran en todo momento. Fue a través del Programa UNO MAS y a través de un “proceso de selección como nunca había visto antes” como consiguió su trabajo de responsable de almacén en Serunión.
Alberto Serrano recomienda claramente el Programa UNO MAS por su predisposición a ayudar a aquellos que más lo necesitan y, asimismo, les propone organizar cursos de electrónica “para gente con mi mismo problema de discapacidad”.