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EDITORIAL |
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La situación económica se ha complicado y no son pocas las empresas que se plantean ajustar sus presupuestos de acción social y, presionadas por la necesidad de redefinir sus estrategias y optimizar los recursos, revisan a la baja las actuaciones en materia de Responsabilidad Social Empresarial.
Como ya conoce, estimado lector de INFO UNOMAS, nuestra filosofía siempre ha sido la de estar muy pegados a la realidad y, en ocasiones, hemos llamado la atención sobre acciones vistosas y bien intencionadas pero poco conectadas con una visión práctica y sostenible de un fenómeno que ha tomado consistencia en los últimos diez años en nuestro país.
Ahora es la hora de la verdad y aquellas líneas de trabajo que no tengan una conexión con los valores de las empresas y las convicciones de sus dirigentes y que no demuestren claros beneficios, tangibles o intangibles; pero cuantificables, para las organizaciones, tendrán que ser abandonadas o aplazadas para cuando vuelvan tiempos de bonanza y haya recursos para todo.
En nuestro caso, como ocurre con la prevención de riesgos laborales o las políticas medioambientales o de eficiencia energética, pensamos que la integración laboral de personas con discapacidad es un “valor seguro” en tiempos de crisis: Por una parte, permite cumplir con una normativa cada vez más exigente y controlada; por otra parte, contribuye a crear un clima de trabajo positivo y basado en valores y, finalmente, aporta beneficios en forma de flexibilidad de contratación, importantes ayudas y bonificaciones e imagen y reputación de la empresa.
Ciertamente, invertir en una integración laboral inteligente y en la adaptación y accesibilidad de los entornos de trabajo es una buena forma de preparar las organizaciones para el nuevo escenario que, sin duda, se abrirá cuando la situación retome el pulso.
Sin duda, lo que hasta hace poco tiempo ha tenido un componente alto de voluntariedad y de excelencia se ha tornado ahora en una necesidad que impone dar el paso decisivo en el modelo de organización de las políticas de recursos humanos relacionadas con la atracción, motivación y retención del talento. Ahora ya sabemos, con seguridad, que las empresas que salgan reforzadas de esta crisis habrán hecho los deberes. |
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Entusiasmo, deportividad y amistad en el Campeonato de España de Fútbol 7 |
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Los pasados días 20, 21 y 22 de junio se celebró en Cubillos del Sil (León) el Campeonato de España de Fútbol 7 de Paralíticos Cerebrales. Participaron los equipos de la FEDERACIÓN EXTREMEÑA, el DISPORT F.C. PALLEJÀ, EL MADROÑO PC MADRID y el ASPACE ESPORTS BARCELONA, en el clima de entusiasmo, deportividad y amistad que siempre ha caracterizado este evento.
El pabellón de deporte de Pallejà se llenó de seguidores entusiastas de los equipos, volcándose con gran pasión en los partidos y dando un bonito ejemplo de pasión por el deporte y fidelidad de la afición.
El campeonato repartió emoción y premios para todos: después de unos partidos luchados hasta la extenuación, la Federación Extremeña quedó primera, el Disport FC Pallejà segundo, el Madroño tercero y Aspace cuarto. El Trofeo a la Deportividad fue entregado al Disport FC Pallejà. |
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La otra vía de acceso a un trabajo |
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Más de 43.000 personas con discapacidad han conseguido un puesto de trabajo gracias a los Centros Especiales de Empleo (CEE)
Los Centros Especiales de Empleo (CEE) se han convertido en la principal vía de acceso al mercado laboral para las personas con discapacidad que desean la completa integración social: más de 43.000 personas han conseguido acceder a un puesto de trabajo gracias a esta fórmula y desde 1998 se ha doblado en España el número de trabajadores que disponen de un empleo a través de esta vía.
Estas empresas, que en la actualidad son más de 1.700 en España, cuentan en su plantilla con al menos un 70% de trabajadores con alguna discapacidad, cuya función es hacer un trabajo productivo participando regularmente en las operaciones del mercado. Prácticamente un 9% de la población española sufre algún tipo de discapacidad, y la gran mayoría no participa en el mercado de trabajo: dos de cada tres personas discapacitadas en edad de trabajar están en situación de inactividad. Y su tasa de paro es un 40% superior a la de las personas sin discapacidad.
Por esto, los centros especiales de empleo se han convertido en un elemento clave a la hora de contribuir a la integración laboral de este colectivo, ya que ofrecen una serie de programas complementarios que permiten que esta integración se realice con plenas garantías, tanto por parte del trabajador como de la empresa que lo contrata. Son ajustes personales y sociales diseñados de forma personalizada para que cada trabajador pueda conseguir la plena adaptación a su puesto de trabajo. Un equipo formado por psicólogos, trabajadores sociales y pedagogos proporcionan al empleado el entorno necesario para conseguir la plena integración.
Una vez que el trabajador se ha incorporado con éxito, desde el centro se hace un seguimiento individual para poder detectar dificultades o nuevos retos que se le puedan presentar al trabajador.
Un ejemplo es el Grupo SIFU, que desde su fundación hace 15 años ha dado empleo a más de 9.000 personas con discapacidad. Actualmente, este centro especial de empleo dispone de una plantilla que supera los 2.200 trabajadores, la gran mayoría de ellos con discapacidad. |
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Crece el número de alumnos con discapacidad que acceden a los estudios universitarios |
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Año tras año aumenta la cifra de estudiaste que se incorporan a las universidades catalanas Según los datos facilitados por el Comissionat per a Universitat i Recerca, el año 2007 un total de 147 estudiantes accedieron, una cifra similar a la del año 2006 (cuando lo hicieron 145 personas), pero que prácticamente se ha triplicado desde el año 2002.
Todo y esto, el numero de matriculados no es demasiado alto. El secretario general del Consell Interuniversitari de Catalunya, Xavier de las Heras , considera que en los próximos años los estudiantes que declaren algún tipo de discapacidad irán en aumento porque se está haciendo un esfuerzo a todos los centros para crear “ventanas únicas” para mejorar la gestión de servicios y ayudas y visualizar su acogida. De las Heras añade que la sociedad “ha avanzado mucho hacía la normativa” y que cada vez hay más alumnos en primaria y secundaria con algún tipo de disminución.
La Universitat de Barcelona, con 42 alumnos, fue la que más recibió en 2007, seguida de la universitat Oberta de Catalunya (36) y la Universitat Autónoma de Barcelona (24). La mayoría de los nuevos estudiantes accedieron mediante la selectividad, aunque hay algún grupo que lo hicieron gracias a la formación profesional, las pruebas de acceso para mayores de 25 años o porque tienen algún otro titulo universitario. De las Heras afirma que es optativo para el alumno declarar si tiene algún tipo de discapacidad. En todo caso, sus datos se mantienen en el anonimato. La mayoría de los alumnos declaran una discapacidad que afecta a la movilidad y hay un 20% que no especifican la disminución. El 2007 casi siete de cada diez estudiantes apostaron por las carreras de ciencias sociales; sólo dos hicieron ciencias o gestión y práctica del deporte. |
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Amor y enseñanza para los discapacitados |
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Pocos se habrán sentido tan queridos, aunque a la vez tan abandonados, en los desiertos interiores del autismo y la incomunicación. Son discapacitados mentales, esos desconocidos que saben perfectamente quién les quiere y quién les rechaza
Cada vez son más abundantes las iniciativas que tratan de contribuir al desarrollo integral de los discapacitados intelectuales. El colegio Cambrils, centro concertado que se encuentra en Madrid, no obstante, destaca por sus iniciativas pioneras. «En un principio se trataba de niños que formaban parte de la educación normalizada —explica su directora, Marian Alvira— , y la Fundación Ceprosa lo había montado como apoyo de las clases porque les resultaba muy difícil adaptarse. Me plantearon trabajar con ellos y acepté con la condición de que lo transformaran en un colegio».
El número de alumnos está limitado a tres decenas porque se requiere una atención absoluta y así se consigue un auténtico aire de familia. Hay niños con Síndrome de Down y otros a los que se conoce como TGD, que padecen trastornos generalizados del desarrollo, autismo y disfasias, entre otros. «No se me olvidará nunca —explica Marian— la primera vez que una niña me miró con sus ojos rasgados tan limpios, tan alegres, y me preguntó con su lengua de trapo: “¿Por-qué-yo-zoy-cin-dro-medau?”. No lo decía porque se sintiera inferior. Lo preguntaba con curiosidad porque se consideraba igual a los demás. Aquí aprenden a asumir sus diferencias con una facilidad pasmosa. Por otra parte, su bondad innata y su nobleza les hacen acreedores de un cariño y de una ayuda sin límites». Cuando llegan en la ruta todos entran a saludar a la directora con un cariño que llama la atención. «¿Qué tal el partido de ayer? Bueno, Guillermo, vaya paliza os dieron. ¿Y tú, Juan Luis? ¿Lo viste en el bar con tu padre?». Todos le cuentan emocionados sus experiencias entre risas. Los sonidos son palabras profundas que ella entiende, son ruidos que parece que nacen del alma y que las profesoras encauzan haciendo que terminen las frases. Hoy es el cumpleaños de Quique. El protagonista lleva pintada la cara con el número 16, una obra de arte elaborada con muchos colores para que a nadie se le olvide que los ángeles que sobrevuelan el mundo le han regalado un nuevo año para que sea feliz. Equitación, golf y natación «Hemos ido desarrollando innovaciones de gran interés, comenta la directora, sobre todo en el campo de integración, ya que todas las semanas practican equitación, golf y natación.
Además de que estos deportes desde el punto de vista físico les ayudan enormemente, observamos que aumenta mucho su autoestima. Ellos saben que no son iguales que sus hermanos y no les van a aventajar nunca en matemáticas ni en lengua, pero cuando les ven que salen vestidos con sus cascos, las botas de montar y con sus palos de golf comentan a sus madres: “Mamá, yo quiero ir al colegio donde va Marta”. Una vez a la semana les llevamos al Golf Park y al Poney Club en la Moraleja y les atienden voluntarias que lo hacen maravillosamente. Una me comentaba: “El día que estoy con ellos es el más feliz de la semana”. Consiguen encontrar ese punto que resulta tan difícil descubrir si no hay cariño. Es curioso porque jugando al golf tienen un swing que llama la atención. Las madres se quedan impresionadas cuando les ven». Entre las técnicas más estimulantes para su rehabilitación se encuentra la equitación. Se aprovechan los movimientos tridimensionales del caballo para estimular los músculos y articulaciones y esto hace que se facilite una notable mejoría en el tono muscular, de deambulación y de coordinación. El paseo a caballo —«hipoterapia»— permite una entrada sensorial a través del movimiento variable, rítmico y repetitivo. Está indicado para niños con Síndrome de Down, hiperactividad, autismo y distrofia muscular. A caballo se mueven todos los músculos del cuerpo y tiene importantes repercusiones en el cerebro. Les ayuda a superar el temor y además adquieren confianza y una gran capacidad de concentración. Coordinación motora Lo mismo sucede con el golf, que exige ritmo y coordinación de movimientos. «Les encanta, y vemos que mejora mucho su coordinación motora y el equilibrio. Quieren mucho a los caballos y se saben sus nombres...
También les llevamos todas las semanas a clases de natación porque es otro modo de trabajo de respiración, y esto les ayuda mucho en el lenguaje». En este colegio se les prepara para la vida. Los alumnos poseen una sabiduría interior que en muchas ocasiones descubre un alto grado de sensibilidad. Su mundo está lleno de luz y en ellos pervive esa rara intuición que se puede interpretar como la inteligencia de los sentimientos, el lenguaje del corazón. «Conocen perfectamente quién les quiere y quién les rechaza». Comienza el día con la primera clase que recibe el nombre de «asamblea» en la que a través de divertidos dibujos se les explica las actividades que van a desarrollar y cada uno lo repite con el misterio infantil de sus propias palabras. Nadie puede imaginar lo costoso y conmovedor que puede resultar el simple hecho de explicar que van a «la-var-ze-dien-tez». Las profesoras les aplauden y ellos las abrazan con los colores del mundo bailándoles en la mirada. «Ahora nos estamos encontrando con más frecuencia Síndromes de Down y al mismo tiempo autismo, que hasta ahora no estaban diagnosticados, comenta Marian. Gracias a esto se ha podido mejorar mucho porque la atención y la metodología están orientadas hacia un niño autista». El colegio, un hogar Para los niños, el colegio es un auténtico hogar. Cuando ya son mayores, continúan llamando a la directora. «Quieren vivir una vida independiente, distinta a la de sus padres, y cada uno se encuentra en una situación diferente. De hecho, nosotros tenemos algunos alumnos que viven en residencias unidas a su centro ocupacional.
También hay otros que no se van nunca de su casa, como sucede en la vida misma. De todos modos, yo siempre insisto en que estos chicos se integran, no a través del aula, sino sobre todo a través de la familia... Los cumpleaños, las fiestas, el salir con los hermanos, con sus primos y las novias y novios de todos ellos, constituye el medio más natural para que se introduzcan en la sociedad». Cada uno de estos niños vive en su propia historia muchas veces en el marco de una grandeza que pasa desapercibida. Inés, de 33 años y farmacéutica de profesión, tiene tres hijos y al ver la situación de abandono en que se encuentran tantas criaturas, su marido y ella decidieron adoptar un niño. «No nos importaba que estuviera enfermo —explica—, y nos inscribimos en un programa de acogimiento especial. Un día nos llamaron y nos enseñaron a dos niños negritos, que eran hermanos y habían sido abandonados en las calles de Madrid aunque sus padres eran nigerianos. El mayor tenía dos años y parecía que su desarrollo era normal. El pequeño de un año era Síndrome de Down y en el centro de acogida le habían operado de una cardiopatía. Estábamos emocionados y nos quedamos con los dos. Cuando los llevamos a casa fue el día más alegre que hemos vivido. Nuestros hijos estaban locos de felicidad». Comunicación con ancianos La puerta se abre y aparecen un grupo de alumnos con una maceta de flores.
Tienen un programa establecido con el vivero municipal Estufas del Retiro, donde cultivan las plantas que después se trasplantan a los jardines de Madrid. Cuando los pequeños les visitan les entregan a cada uno una Planta de la Amistad. A continuación realizan una visita a los ancianos que atienden las Hermanitas de los Pobres y a cada uno le entregan una de estas plantas con un regalo. «A todos nos emociona ver a estos niños con discapacidades, en algunos casos severas, que apenas hablan, ver cómo sonríen a los viejecitos y les dicen palabras de cariño. Y al revés. Es como si ambos tan desvalidos, tan frágiles, se necesitaran». Emociones, sentimientos encontrados, muchas alegrías, mucho dolor. Y cada vez más soluciones... y cada vez más esperanza. |
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Entrevista a Teresa Silva |
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«Seguiré esquiando con 80 años» «Ir por la ciudad en una silla de ruedas es toda una aventura»
«Yo no me podía hundir por tener que ir en una silla de ruedas, me tenía que hundir por cosas mucho más serias y graves»
«A mí el tenis de mesa se me quedaba un poco corto» «Esquiando, yo no miro atrás. Y mi marido, que puede andar, se para porque le queman las piernas»
Practica deporte desde que tiene uso de razón. Por sus venas fluye un reguero de adrenalina que la mantiene alerta, añorando emociones fuertes. Tuvo un accidente hace 20 años cuando entrenaba con el equipo nacional de parapente y quedó en silla de ruedas. Entonces se dio cuenta de las dificultades que tiene ese colectivo para practicar deporte adaptado y decidió crear la Fundación También.
Pregunta.- ¿Si se pierde dónde vamos a buscarla?
Respuesta.- En una casita que tengo donde tuve el accidente, en el campo.
P.- ¿Sigue volando?
R.- No, porque no soy autónoma. Hasta que no nos deje Aviación Civil volar solas a las personas con discapacidad no volveré a hacerlo.
P.- ¿Hay diferencia entre un hombre y una mujer en silla de ruedas?
R.- La gente incluso con discapacidad se empeña en diferenciarlas, pero no debería de haberla, ni siquiera entre una persona que va en silla y otra que no.
P.- Cuénteme una de sus locuras.
R.- He hecho muchas [algunos amigos me llamaban La crazy (loca) Teresa], pero siempre he sido una persona superprudente. El hecho de crear esta Fundación sabía que era como tener seis hijos a la vez, pero es lo más gratificante que he hecho en mi vida.
P.- ¿Es sevillana?, ¿dónde se le ha caído el acento?
R.- Es que tengo muchísimo oído, en cuanto cruzo Despeñarros se me pega y despega.
P.- ¿Algún deporte al que le tenga echado el ojo?
R.- Para animarme a mí misma me propongo sueños, me encantaría realizar grandes logros con la vela adaptada, porque esquiar ya es una realidad.
P.- Porque usted ha creado un equipo de esquí femenino adaptado...
R.- Sí, además es el único que hay, lo hemos hecho para darlo a conocer, sobre todo entre las mujeres.
P.- Si no hay otros equipos, ¿con quién compite?
R.- Eso es lo bueno, competimos entre nosotras, estamos deseando que se creen otros grupos. Queremos que las chicas se animen y vean que no hay que ser superwoman para esquiar.
P.- ¿Cómo lo hacen?
R.- Vamos sentadas.
P.- Así se cansan menos.
R.- (Risas) Por un lado sí, pero cuando tienes poco nivel no es que te canses, es que te agotas. Al coger la técnica puedes descender desde lo alto de Sierra Nevada hasta abajo y no hay compasión.
P.- Quiere decir que no mira atrás.
R.- Yo no paro. Y mi marido, que puede andar, más de dos veces se para porque le queman las piernas. Creo que podré esquiar cuando tenga 80 años.
P.- ¿Y no tiene suficiente con sortear los vehículos de la Castellana?
R.- Eso, y pelearte con los que te quitan las plazas reservadas. Esa lucha diaria es una aventura porque ir en una silla de ruedas es una aventura.
P.- ¿Madrid es una ciudad cómoda o incómoda para usted?
R.- Medio, medio, porque se está haciendo un gran esfuerzo para quitar barreras, pero sigue siendo una ciudad todavía complicada, pero si la comparamos con otras...
P.- ¿Con su Sevilla natal?
R.- Lo malo allí son los adoquines, que no los van a quitar. Vas por el barrio de Santa Cruz y te van temblando las muelas. Vas a Toledo, por ejemplo, y está lleno de cuestas. Eso es inevitable.
P.- ¿Qué se puede evitar?
R.- Las barreras arquitectónicas. Y no sólo para las sillas de ruedas, sino para la tercera edad. Afortunadamente todos vivimos más y la movilidad se reduce para todos.
P.- Es usted de las optimistas.
R.- Tengo mis días que dices mejor que no me hubiera levantado, pero veo la botella más llena. Yo no me podía hundir por tener que ir en una silla de ruedas, me tenía que hundir por cosas mucho más serias y más graves.
P.- Es inconformista.
R.- Es que a mí lo del tenis de mesa se me quedaba un poco cojo, yo necesitaba emociones fuertes. A eso estábamos condenados los discapacitados, a realizar ese tipo de deportes.
P.- ¿Qué es el riesgo para usted?
R.- Poder perder algo que valoras. Está en todas las cosas que haces, sin riesgo no se puede vivir tampoco.
P.- ¿Sigue compitiendo?
R.- Por supuesto, lo que se siente en un portón de salida de esquí es indescriptible.
P.- El exceso de adrenalina ¿le viene de serie?
R.- Sí, lo cierto es que la he buscado siempre en la vida y no sé por qué.
P.- Antes competía con hombres.
R.- Claro, porque antes de crear el equipo no había mujeres, me parecía tan injusto.
RETRATO
Origen: Sevilla, en 1958.
Currículo: «A los 14 años me vine a Madrid. El deporte es mi razón de ser. Con 22 años me volví loca con los deportes aéreos, lo seguía compaginando con el esquí, el windsurf, el pádel. Entré en la selección nacional de parapente y cuando estaba entrenando para el campeonato del mundo sufrí un accidente. En el 98 vuelvo a esquiar y mi vida da un giro». En el 2000 crea la Fundación También.
Aficiones: «El deporte, viajar, la jardinería, leer».
Debilidad: «Defender causas perdidas».
Virtudes: «Trato de ver lo positivo de todo».
Defectos: «Soy muy impaciente, con mucho afán de perfeccionismo». |
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