Entrevista a Mireia Rodríguez – Educadora Especial
Nos encontramos en la Fundación La Tutela, entidad privada catalana que vela por la protección de los derechos de aquellas personas con discapacidad psíquica, que siendo mayor de edad tienen la incapacidad legal, y son tuteladas por la Generalitat de Catalunya.
Desde hace 3 meses, Mireia trabaja como Educadora Especial en esta Fundación, dónde, además de sus conocimientos, aporta la sensibilidad única que solo tienen las personas como ella.
Mireia es un ejemplo para muchas personas. Tiene una deficiencia visual, y como una gran deportista, ha aplicado valores como el esfuerzo y el espíritu de superación, a su vida diaria hasta conseguir obtener un puesto de trabajo adecuado a sus conocimientos y formación.
Mireia fue presentada a la empresa a través del Programa UNOMAS de Inserción Laboral de Personas con Discapacidad de la Fundación Prevent.
Hoy nos encontramos con ella, y con su responsable, Anna Font, para realizar una entrevista y poder hacer extensiva esta nueva experiencia en integración laboral de personas con discapacidad, en la que también la Fundación Prevent pudo participar.
¿Quién es Mireia? Puedes contarnos tu trayectoria hasta el momento?
Soy una chica como las demás pero con la particularidad que tengo una discapacidad visual genética. Estudié Formación Profesional, la especialidad de Educación Especial, y posteriormente ingresé en la Universidad para seguir con la carrera, pero una operación me impidió continuar el curso y acabé abandonando los estudios. En ese momento empecé a buscar trabajo de mi especialidad pero lo único que me ofrecían eran empleos de recepcionista o telefonista. La sociedad tiende a clasificar las personas con discapacidad visual en puestos específicos como venta de cupones, recepcionista... cerrándome, en mi caso, la oportunidad de trabajar como educadora social. Con la celebración del Fórum de las Culturas en Barcelona, me llegó la oportunidad de trabajar en el servicio de atención a las personas con discapacidad, acompañándolas y haciendo de guía. Este empleo me permitió redescubrir de nuevo mi vocación y me matriculé a un curso sobre autismo. Después de esta experiencia, estuve trabajando como recepcionista hasta hace 3 meses, cuando tuve la suerte de encontrar un empleo en la Fundación La Tutela.
¿Cómo convives con tu discapacidad?
Pues con normalidad. Tengo esta discapacidad desde que nací y la verdad es que no me he encontrado con muchas trabas. Tengo buena movilidad y soy autosuficiente, lo que me permite llevar una vida como el resto de las personas. Mi madre tenía la misma discapacidad, y ella me enseñó sus propios recursos, para enfrentarme a las dificultades.
¿En qué consiste tu trabajo en la Fundación La Tutela y cómo es el día a día con tus compañeros?
El trabajo consiste en acompañar a las personas tuteladas en la realización de las actividades de la vida diaria como ir al médico, realizar la compra, etc. Se trata de un empleo muy gratificante. He tenido la suerte de que en mi puesto de trabajo la gente me trata con absoluta normalidad, he recibido un trato diferente al que estaba acostumbrada, aquí me valoran por mi misma y por mis cualidades.
Al tener una discapacidad, ¿qué crees que aportas a tu puesto de trabajo?
Creo que puedo aportar más sensibilidad. El hecho de tener una discapacidad me permite ver las cosas desde otro punto de vista y sentirme más cerca de las personas con las que trato, ya que puedo entenderlas mejor.
¿Cuáles son tus planes de futuro?
Mi idea es seguir trabajando en el mundo de la discapacidad ya que pienso que tengo mucho que aportar. También me gustaría trabajar en algún empleo relacionado con la práctica deportiva, he sido atleta y creo que el deporte es una buena fórmula de integración y de demostrar a la gente que podemos superar las barreras y las trabas con las que podemos encontrarnos en la vida diaria.
¿Qué le pediría a las empresas para conseguir una plena integración?
En primer lugar hace falta un cambio de mentalidad, las personas con discapacidad somos aptas para realizar todo tipo de trabajos siempre que estemos preparadas para ello, como todo el mundo. Hay que rechazar la idea que las personas con discapacidad sólo podemos trabajar en puestos que requieren poca calificación como recepcionistas, jardineros, empleados de limpieza, etc.
Las empresas tienen dificultad en ver cuáles son nuestras necesidades, muchas veces no se atreven a preguntar en la entrevista sobre las limitaciones que tenemos, y ante la duda de saber si pueden contratarnos, dejan de hacerlo.
A los empresarios les pediría un voto de confianza hacia las personas con discapacidad, que nos permitan demostrar de lo que somos capaces de hacer. Me gustaría que los empresarios tuvieran una mayor predisposición a conocernos como personas y cuáles son nuestras aptitudes, que nos den más confianza.
Además, para garantizar que las personas con discapacidad tengamos una mejor formación, pienso que sería bueno que mientras cursamos estudios, tuviésemos una figura o referente que nos sirviera de apoyo. Es fácil desanimarse, sobre todo si realizar las cosas supone un mayor esfuerzo respecto a otra gente, y, en estos casos, disponer de alguien que te apoye en los momentos en los que estás bajo de moral es fundamental para conseguir completar con éxito el proyecto que tienes entre manos, en este caso me refiero a la formación académica.
Anna Font, es la Responsable del área de Barcelona de la Fundación La Tutela y la persona que en última instancia apostó por contratar a Mireia, una decisión que a vistas de los resultados resultó ser un acierto y muy positiva para las dos partes.
¿Qué es lo que visteis en Mireia y que finalmente fue determinante para que optaras por su contratación? ¿Qué es lo que os preocupaba de ella relacionado con su discapacidad y el trabajo que tenía que realizar?
Buscábamos a una persona de apoyo para los tutelados de la Fundación. Valoramos sus aptitudes, el trato cariñoso y amable, se trata de una persona tranquila y estos valores eran los que buscábamos entre los candidatos. La educadora social debe ser una persona con un gran control emocional ya que se encuentra en muchas situaciones críticas y difíciles de afrontar. En la entrevista nos aportó muy buenas sensaciones y además estaba muy ilusionada con el empleo. En cuanto a preocuparnos, realmente lo único eran las limitaciones que podía suponer su discapacidad en el día a día, pero en la entrevista nos dimos cuenta que se trata de una persona con recursos suficientes, ya que está independizada, disponía de experiencia en acompañamiento a personas con discapacidad en el fórum, y vive su discapacidad con absoluta normalidad.
¿Qué es lo que ha aportado Mireia en su puesto de trabajo? ¿Cómo ha sido la experiencia?
Mireia ha aportado mucho más de lo que creíamos. Tiene una gran capacidad para conectar con la gente. Además, el hecho de tener una discapacidad le permite tener más autoridad y establecer una relación más estrecha con los pacientes, que como ella, tienen una discapacidad y, al igual que ellos, se ha tenido que afrontar a muchos obstáculos. La experiencia ha sido mucho mejor de lo que esperábamos, porque ha sido una experiencia absolutamente normal. Justo en el mismo tiempo, contratamos a otra persona con discapacidad también como Educadora Social, también a través del Programa UNOMAS de la Fundación Prevent, de la que también estamos muy contentos.