La industria causó daños a vecinos de Cerdanyola y Ripollet
El Juzgado de Primera Instancia número 46 de Madrid ha condenado a la empresa Uralita a indemnizar a 45 vecinos de Cerdanyola y Ripollet por los daños derivados de su actividad industrial en ambas localidades. La sentencia, que la compañía ya ha anunciado va a recurrir, es pionera en España porque, por primera vez, los demandantes no son empleados, sino residentes de las inmediaciones y entorno de la fábrica.
El juez establece que los demandantes deberán recibir por parte de Uralita un total de 3,92 millones de euros al entender que las dolencias que han padecido o padecen están claramente relacionadas con una exposición prolongada en el tiempo al polvo de amianto que emitía la fábrica. Además, la sentencia también considera que los familiares de empleados de Uralita enfermaron al manipular, en sus propios domicilios, «las ropas de los trabajadores».
Finalmente, el juez instructor del caso hace referencia a «la contaminación derivada de la degradación de depósitos de residuos derivados de la propia actividad industrial», como otro de los modos de transmisión del polvo de amianto. «Incluida -añade el fallo- la que probablemente fuera provocada a consecuencia del esparcimiento que durante muchos años se realizaba por los operarios de la propia empresa por las zonas urbanas de ambos municipios, ciertamente con la aquiescencia, incluso complacencia, de la propia población y de las autoridades».
La sentencia argumenta que la actividad que Uralita desempeñó en Cerdanyola y Ripollet desde 1907 a 1997 muestra «al menos un punto de imprudencia, en cuanto ya era innegable la conciencia social en el mundo del riesgo que implicaba para la salud la utilización de amianto».
Las indemnizaciones, que varían de 43.079 euros a más de 400.000, tienen en cuenta los daños físicos de estos vecinos, y de algunos que ya han fallecido, así como los morales. Para la alcaldesa de Cerdanyola, Carme Carmona, «la sentencia hará historia».
Fuente: La Razon |